domingo, 25 de enero de 2009

ENTREVISTA: Harold Evans Ex director de 'The Sunday Times' y de 'The Times'


Tiene 80 años; es de Nottingham, en Inglaterra, y fue en su país el periodista más influyente de una época especialmente brillante, y difícil, del periodismo, los años setenta del siglo XX. Su batalla más famosa fue contra el Gobierno; decidió que era culpable de la difusión farmacéutica de la talidomida, y ganó la guerra, una de las difíciles del periodismo contemporáneo. Impulsó el periodismo de investigación con una energía que creó escuela, primero en The Sunday Times, que dirigió entre 1967 y 1981, y luego en el Times.
Es Harold Evans. Te recibe en casa, en Nueva York, donde vive ya como ciudadano norteamericano, casado con la famosa periodista Tina Brown. Sigue dirigiendo revistas, forma parte de consejos de administración de medios por algunas partes del mundo, y es un hombre encantador. Es decir, encanta y trata de encantar. Cuando le vimos, en diciembre, en medio del frío neoyorquino, salió a la puerta alborozado, "¡vamos a hablar de periodismo!", y abrió sus ojos grandes y azules como si le lleváramos un juguete.
En el salón de su casa de vez en cuando entraban sus hijos y él sacaba recortes de su época más brillante, como director (y diseñador, el diseño le preocupaba tanto como el contenido) de The Sunday Times y luego del Times, del que salió porque se llevó mal con su propietario, Rupert Murdoch. Con nosotros iba Barbara Celis, que escribe para EL PAÍS en Nueva York y que tiene 35 años; muchas de las respuestas de Evans la tenían a ella como destinataria. De sus tiempos de director de periódicos mantiene intacta la convicción de que convenciendo a los jóvenes de lo que hay que hacer es posible hacer periódicos mejores. Gran parte de la conversación fue para saber cómo inició el periodismo de investigación en Europa. Y luego hablamos del raro futuro, que él afronta como si san Pedro le estuviera esperando con un periódico cuando se vaya al otro mundo.


Pregunta. ¿Cómo se puede contar a los lectores que tienen la edad de Bárbara qué supuso su trabajo en el periodismo de investigación?
Respuesta. Primero hablemos de la talidomida. Siempre pensamos que los gobiernos están para ayudar a la gente, pero a veces no lo hacen, y ahí entra el periodismo. Éste tiene que entender los hechos, y eso hicimos con este caso. ¿Cuál era la situación de aquellos niños sin brazos, sin piernas? Sus madres habían tomado la talidomida durante el embarazo; esas pastillas fueron recetadas por médicos de la seguridad social, y cuando empezaron a ocurrir las tragedias nadie se dio cuenta de que la causa eran esas pastillas. El ministro de Sanidad, Enoch Powell, no quiso una investigación. Y la ley inglesa impedía que los periódicos se ocuparan de ese asunto..., porque los padres ya lo habían denunciado. Cuando yo llegué a The Sunday Times quise desafiar esa ley, inicié una investigación y propuse una campaña. La investigación era para verificar que la pastilla había sido la causa de esos daños, cuál era la responsabilidad del Gobierno y qué necesitaban esas personas para vivir razonablemente.


P. Así que usted se saltó la ley...
R. Esperé a que actuara la ley, y que hubiera compensaciones, pero no se producía un veredicto. Los niños se enfrentaban a una gigantesca corporación que también fabricaba whisky, y la batalla judicial se hacía difícil, casi imposible. Así que decidí que intervendríamos para presionar a la compañía para que llegaran a un acuerdo con los padres para darles algún anticipo.


P. Y tampoco consiguió nada.
R. Espere, espere. En cuanto hice esa investigación el Gobierno me llevó ante los tribunales para prohibir la publicación de nuestras conclusiones. Y la empresa que fabricó las pastillas hizo lo propio. Ése fue el principio de una enorme batalla que mi periódico libró para poder contar la historia.


P. ¿Cómo fue?
R. Necesitábamos el apoyo de los líderes políticos, pero primero hablé con un juez y con un político laborista que había ido conmigo al colegio. Me iban a ayudar. El Gobierno (que ya, en 1972, era laborista) me dijo que no pensaba remover el asunto... Hicimos la campaña, hubo una enorme bronca, y la empresa farmacéutica al fin se rindió, ofreció una compensación irrisoria, hasta que la subieron a veinte millones de libras.


P. Fin de la historia.
R. Para nada. Yo quería saber qué había sucedido para que en el futuro las incapacidades creadas por una droga pudieran evitarse con adecuados mecanismos de control. Por cierto, había niños españoles y alemanes que aún no han sido compensados y que fueron niños de la talidomida... Pasamos por varios tribunales, hasta que apelamos al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, donde nos enfrentamos al Gobierno británico por su prohibición para que la prensa investigara el asunto. Y ganamos 8 a 5. Por cierto, en el tribunal había un juez español.


P. Una victoria periodística.
R. Pero sobre todo humana. Demostramos, además, que las empresas farmacéuticas habían sido negligentes; habían puesto la droga en el mercado sin examinarla; descubrimos las debilidades de los programas de evaluación de los medicamentos, y conseguimos que se cambiara la ley para que la prensa fuera más libre.


P. Fue un precedente.
R. Y tuve el apoyo de todo el mundo en The Sunday Times. Costaba mucho dinero, y nadie en la empresa me reprochó que gastara en abogados para una lucha contra el Gobierno que iba a perder. ¡Nadie le había ganado antes al Gobierno británico! Así que algo de crédito hay que darle a una empresa sabia que reconoció que producir periódicos no es como producir judías en lata. Algunas veces hay que correr riesgos e incurrir en gastos. Y esto aumentó la reputación del periódico y resultó ser una inversión para el futuro...


P. Y usted se atrevió luego con la McDonnell Douglas...
R. ...Después del accidente del DC-10 en París, murieron 346 personas, el accidente más grave del mundo hasta ese momento, 1972. A bordo iban norteamericanos, españoles, británicos, turcos, sobre todo turcos, era una aerolínea turca... Los deudos llevaron a juicio a la compañía, igual que los afectados por la talidomida llevaron a juicio a la farmacéutica. En este caso, como periodista quise saber cómo pudo estrellarse ese avión... Otro avión de las mismas características había perdido hacía poco una puerta de carga, pero había podido aterrizar. Y esta vez se había caído la misma puerta. ¿Cómo era posible? Empezamos una investigación que se parecía a la de la talidomida. Construimos un modelo del avión, mandamos a un equipo a que se introdujera en McDonnell Douglas... Las víctimas llegaron a un acuerdo con la empresa fuera de los tribunales. Pero el problema que nosotros queríamos resolver era por qué se había producido el desastre; en eso el periódico tiene su obligación más importante: el deber del periódico es la verdad. En un conflicto legal la obligación es llegar a un acuerdo, pero un periódico tiene que ir más allá; los acuerdos no desvelan la verdad.


P. Y ustedes consiguieron desvelarla.
R. Investigamos, y publicamos un dossier: Destination Disaster. Identificamos por qué se cayeron las puertas de carga: en la compañía de aviación algunas personas habían firmado fraudulentamente inspecciones que no tuvieron lugar. Y contamos la historia. ¿Y por qué lo hicieron? Porque tenían prisa en terminar los aviones; había una demanda enorme, así que los sacaron sin corregir el error. Y fue fatal.


P. Como la talidomida.
R. Sí, pasó lo mismo. Se había abandonado la investigación oficial, nada, y nosotros nos empeñamos. Así que tenías al Gobierno norteamericano faltando a sus obligaciones, a la empresa constructora faltando a las suyas, a los litigantes satisfechos con su dinero, por lo que no les culpo, y nadie preguntando "¿por qué pasó?". Y la prensa tiene la obligación de hacerse esa pregunta. Ésa es la energía que había detrás de mi concepto del periodismo.


P. La pregunta más vieja, por qué.
R. El invento más antiguo, y sigue en vigor. Porque es la pregunta más importante. Hay una cosa que se me ha quedado grabada sobre la salud y los desastres. Si son evitables, ¿por qué no evitarlos? Las investigaciones complejas precisan de dos cosas, en periodismo: periodistas con mucha habilidad y recursos para librar la batalla legal... Cuando comenzamos a hacer esto en Gran Bretaña no había periodistas de investigación en serio; investigábamos a corruptos de medio pelo; no había un periodismo a la altura de la complejidad social, al creciente poder de las corporaciones y de los gobiernos... En el Parlamento tampoco se le preguntaba al Gobierno como era debido. El periodista tenía que jugar ese papel social, de una curiosidad implacable; eso es lo importante en un periódico, la curiosidad. Imagine ahora todo lo que habría que preguntar sobre el origen de la crisis mundial. Esa curiosidad humana trasladada al periodismo, si se ejerce con energía, daría lugar a muchas explicaciones que ahora no se dan.


P. Todo ese engranaje que usted montó exigía mucha verificación.
R. Ésa es la gran cuestión del periodismo. Si te equivocas, está la ley del libelo. Pero está la ley ética, la de la imparcialidad. Aunque tengamos una defensa legal, no podemos acusar a alguien erróneamente. La verificación de los hechos es importantísima... Y una cosa es lo que hizo Ben Bradlee con el caso Watergate y otra es mucho de lo que se hace, por ejemplo, en el ciberespacio y en otros medios en nombre del periodismo de investigación. Y eso es importante ahora, porque un blog o un texto de Internet pueden no tener autor conocido... A un amigo mío, defensor de los derechos humanos desde la época de Kennedy, acaban de cambiarle su biografía de Wikipedia ¡para decir que es un racista! ¡Y lo que han tardado en cambiar esa falacia! La verificación y la credibilidad son cruciales, y por eso un periódico muy bueno como EL PAÍS gana su público no sólo por la buena escritura y por las revelaciones, sino por su autenticidad.


P. Al Nobel Le Clezio le declararon muerto un minuto después de haber ganado el premio...
R. ¡Y estaba vivo! Sí, es un gran problema. Mi mujer, Tina Brown, ha empezado una página web llamada The Daily Beast. ¡El primer mes tuvo once millones de visitas! Y aquí se pone en evidencia un problema de la red: sabemos que el papel asiste al reto que supone la publicidad en Internet, la mirada se va a Internet. Pero la red no puede sustituir al papel en la investigación y en informaciones verificables; no puede en una sola página compensar lo que es el mosaico de un periódico, que contiene cultura, negocios, noticias...; y, sin embargo, el modelo de negocio para los periódicos en América, y probablemente en Inglaterra y en el mundo, no está funcionando. The New York Times ha bajado mucho; es un periódico enormemente vital, y mire los problemas que tiene. Y eso sucede mientras nadie hace dinero con los portales de Internet. Así que vivimos un interregno entre el periodismo viable y el periodismo creíble en la red y la vitalidad de los impresos, que son la fuente principal para enterarte de lo que pasa.


P. ¿Y en esa dialéctica hay alguna manera de llegar a un compromiso?
R. Digamos que The Daily Beast funciona y se convierte rentable. Investigan. Y lo que ponen en la red lo ponen también en papel; consiguen una diseminación múltiple. Lo problemático son los ingresos. ¡Pero ni uno de los portales de los diarios hace dinero! El dinero aún viene por los periódicos.


P. ¿Y usted ve Internet como una amenaza o como una contribución?
R. Indudablemente, Internet debilita la posición financiera de los diarios, así que sí es una amenaza. Ahora bien, si yo dirigiera un periódico hoy en día desarrollaría una web lo más grande posible, al tiempo que intentaría retener las energías investigadoras del diario sin desperdiciarlas. Un 30% de lo que cuesta sacar un periódico es la distribución. Y una de las soluciones a medio plazo es que yo me imprima el periódico en casa, desde la web. Y eso puede que ocurra fácilmente en los próximos diez años... Y lo que tendrías que hacer es comprar una licencia para imprimirte el periódico en casa. ¡Te ahorras el 30% de lo que te cuesta el reparto! Evidentemente, la gente que conduce los camiones tendrá que encontrar otro empleo, pero es que la vida económica es así... De esta manera se mantendría la energía de la prensa, su curiosidad, se mantendría la competencia, las capacidades legales, la credibilidad de la prensa impresa. Ahora mismo, si te pasas por completo a Internet, te toparías con la diseminación de muchas mentiras, y a nadie que pague por ellas.


P. Menudo dilema para los periodistas que ya tienen su edad.
R. Y la suya. Tengo que decir esto: la web es un recurso tremendo para el periodismo. Una sentencia por difamación, que yo gané, está colgada en la web, no tuve que ir a Seattle a leerla. Con los motores de búsqueda y los comentarios en la web tenemos la posibilidad de llegar a una edad dorada del periodismo. Una edad dorada, porque es más fácil ahora descubrir cosas. Y también es más fácil publicar basura. ¿Qué triunfará?


P. Pongamos que persisten los diarios. Pero se pueden matar.
R. Sí, desde luego, se hace todo el rato. De hecho, lo predije, en un artículo para la revista Strategy: en cuanto el objetivo sea financiero y no periodístico el periódico decae y se cae. En cuanto se empieza a destruir el contenido periodístico del diario no hay la más mínima posibilidad de éxito. Imagínese: se compra una orquesta, y lo primero que hace es deshacerse de los violonchelos, total, para lo que sirven; y después se deshace de los timbales... ¡Y luego te pones a tocar a Beethoven y no te sale! Beethoven no suena del mismo modo sin los timbales o sin los violonchelos, de igual manera que un periódico no suena a periódico cuando ha perdido a su equipo internacional o a sus corresponsales.


P. La vocación es una energía, dice usted. ¿Se pierde?
R. Es imposible perderla. Yo leo periódicos, los leeré siempre. Cuando me vaya al otro lado entraré diciendo: "¡Quiero La Gaceta de San Pedro!". -



PUBLICADA EL 25/01/09 EN EL DIARIO EL PAIS DE ESPAÑA

martes, 28 de octubre de 2008

Bolivia. La intolerante elite oriental

A la expectativa por un posible acuerdo entre el gobierno de Evo Morales y los prefectos opositores de Bolivia, la profunda crisis que divide al país se acerca a un desenlace. Sin embargo, si se toman en cuenta los antecedentes y las posturas de negación de los gobernantes de la región oriental del país andino, es muy probable que la ansiada paz no llegue.

El problema de fondo es histórico. Tras casi 500 años de dominio del hombre blanco sobre la población indígena, la minoría que es representada por los gobernadores opositores de las regiones de Beni, Pando, Santa Cruz, Tarija y Chuquisaca, se niega a aceptar un gobierno nacional democráticamente elegido por el pueblo y ratificado con el 68% de los votos en el último referéndum. Es decir, los grandes terratenientes se rehúsan a abandonar el poder político nacional.

La situación de crisis se viene gestando desde la asunción del indígena Evo Morales Ayma a la presidencia de la república, cuya gestión fue catalogada por algunos analistas políticos bolivianos como tendiente a hacer prevalecer una identidad de nación originaria, la indígena, lo que llevó a las regiones de oriente al pedido de autonomía regional por no sentirse representados. Este requerimento llevó a las autoridades a convocar sendos referendos cuyos resultados terminaron por llevar a los bolivianos a una polarización extrema, mechada por actos de violencia por odio racial.

Para las fuentes oficiales, el enfrentamiento entre las administraciones departamentales con la nacional gira en torno a tres cuestiones. Por un lado, la nueva constitución de corte indigenista, apañada por el gobierno y las organizaciones sociales, y las autonomías exigidas por el oriente. Por otro lado, el impuesto directo de los hidrocarburos y la utilización de las regalías. Finalmente, un pacto fiscal donde se encuentran contempladas las designaciones congresales.

Estas cuestiones, sumadas a las políticas que llevó adelante el presidente Morales durante su gestión, han provocado una ola desmesurada de violencia entre quienes defienden el proyecto nacional y quienes se niegan a aceptarlo, con un saldo de 16 muertos hasta la fecha, víctimas de una emboscada perpetrada por un grupo opositor armado a campesinos fieles a Evo que viajaban a manifestar su apoyo en la región de Pando. Las protestas se habrían iniciado tras el anuncio de dirigentes opositores de tomar medidas de presión para exigir la devolución de una renta petrolera que antes recibían sus regiones, cuyas regalías fueron redireccionadas para brindar un bono que ayudaría a sustentar la economía de los ancianos bolivianos.

El concepto de autonomía que evocan los opositores puede interpretarse como separatismo, porque líderes han dejado entrever en sus declaraciones la idea de separarse de Bolivia y conformar un nuevo país. Un acuerdo para una modificación de facultades y criterios de toma de decisiones es tolerable, pero una independización atentaría contra la soberanía nacional y particularmente si se busca lograrla por la fuerza, en una guerra civil.

Es muy importante dedicar un párrafo al rol de las Fuerzas Armadas Bolivianas durante el conflicto, en particular porque se han caracterizado en el pasado por estar fuertemente ligada a la derecha y cuando el conflicto comenzó a agravarse, los fantasmas de un golpe de estado volvieron a sobrevolar al país andino. Pero a diferencia de otras ocasiones, los militares bolivianos se han comprometido con la defensa de la democracia y su comandante, el general Luis Trigo, aseguró que no tolerarán el accionar de grupos radicales violentos. De todas maneras, el ejercito ha venido actuando con cautela debido a algunos antecedentes en que algunos altos mandos fueran juzgados por excesos, por lo que la misma falta de hegemonía en la región provoca que ni las mismas fuerzas coercitivas del Estado sepan cómo actuar.

Tal vez uno de los puntos más criticos en estos enfrentamientos haya sido la constante presencia de actitudes de odio racial. Es que los “cambas”, como los llaman a los cruceños, son en su mayoría blancos o mestizos y sus representantes como la Unión Juvenil Cruceña (UJC) son de extrema derecha, por lo que no es de extrañar el odio social hacia los “collas” a los que definen como macacos, animales o negros y los humillan o azotan en las calles de Santa Cruz.

Tras el vínculo que han venido manteniendo los mandatarios latinoamericanos en los últimos años, es interesante destacar el apoyo brindado en la reunión de la Unión de Naciones Sudamericanas donde los presidentes manifestaron su apoyo a la democracia y a la paz en Bolivia. El apoyo se da en un marco en que las relaciones entre América Latina y Estados Unidos pasan por su peor momento. El hecho determinante fue la expulsión del embajador norteamericano en La Paz, Philip Goldberg, a quien Morales acusó de conspirar con el prefecto de Santa Cruz un golpe de Estado. Hugo Chávez, salió al choque y anunció su disposición a enviar tropas si se producía un golpe ilegal en Bolivia. El resto de los líderes, evitó tal grado de radicalización, pero manifestó de diferentes maneras en contra del país del norte.

Sin duda, la situación indica una sola cosa: que la idea de una salida inconstitucional al conflicto está fuera de discusión y que por más que les pese a los opositores, el oficialismo es apoyado por la mayoría de su pueblo y tiene todo el derecho a llevar adelante su programa de gobierno.

De esta manera, a los ricos terratenientes se les aconseja conformar un proyecto político incluyente, presentarlo para las próximas elecciones y dejar que sea el pueblo quien decida en las urnas.

martes, 2 de septiembre de 2008

La Cuba de Castro en pleno siglo XXI


A casi medio siglo de uno de los episodios mas emblemáticos ocurridos en América latina durante el siglo XX, cabe hacerse una pregunta ¿Cómo viven los cubanos hoy?
Y es que si existen visiones contrapuestas sobre un tema, ese es el comunismo cubano. En agosto de 2008, la vida me brindó la oportunidad de sacar mis propias conclusiones y tras recorrer mas de 2000 km por suelo cubano pude apreciar las bondades y los horrores del sistema que acaparó la mitad del planeta durante gran parte del siglo pasado.

Salud
Si hay algo que no se puede omitir es la vigorosidad y estado físico de los cubanos, dos de las virtudes que Fidel Castro Ruz, líder de la revolución, ha remarcado en sus discursos públicos hasta el hartazgo. Pero como todos sabemos, quienes se encuentran al frente de una nación, por lo general, tienden a ver el vaso medio lleno y omiten detalles fundamentales.

Tal es el caso de la salud pública en la isla caribeña, que para los medios de comunicación oficiales (dicho sea de paso, los únicos) es gratuita y para todo aquel que requiere de atención médica. Además de ser gratuita, cuenta con los mejores profesionales del mundo quienes son reconocidos por su nivel en diferentes países por lo que misiones de profesionales cubanos son enviadas a zonas críticas para aportar sus conocimientos y servicios.

Sin embargo, la infraestructura de los hospitales cubanos es decadente. Hablamos de edificios que no reciben mantenimiento desde la década del cincuenta, no sólo refiriéndose a equipamiento o costosos aparatos, sino a lo mínimo indispensable que es la higiene de un lugar. Sin mencionar la burocracia a la que hay que someterse para ser atendido, es decir, largas colas, trámites de todo tipo que pueden llevar días enteros.

Por otro lado se encuentra el problema de los medicamentos. Como todos sabemos, la industria farmacéutica depende en gran medida de los Estados Unidos, quien optó por bloquear comercialmente a cuba. La isla por su parte, al estar tutelada por la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (URSS) no se preocupó por desarrollar plenamente todas sus industrias, solo aquellos que la “madre roja” aconsejaba.

En consecuencia, los cubanos reciben una atención de buena calidad por parte de los médicos, que cobran apenas unos 30 dólares al mes, según comentó un ciudadano, pero cuando abandonan el hospital ellos se ven obligados a adquirir medicinas por sus propios medios, algo totalmente inviable considerando los bajos salarios y la escasez de medicamentos en las farmacias.




Educación
Tal vez el área más fuerte de los cubanos, es que si hay algo que no se puede discutir es la completa alfabetización y el alto nivel cultural que poseen los habitantes de la isla. Con una educación secundaria, de alto nivel y obligatoria, que concluye a los quince años de edad los jóvenes tienen la oportunidad de seguir preparándose con estudios pre universitario, los cuales duran alrededor de tres años y les permiten crear una base intelectual para desarrollarse a nivel superior.

Seguramente, el mayor impedimento que recae sobre los jóvenes profesionales, sea la imposibilidad de salir del país. Con la caída del muro de Berlín, el régimen cubano se vio afectado política, económica y culturalmente, dado a que aquellos jóvenes que viajaban a países soviéticos o de Europa del Este vieron sus posibilidades de especialización mas restringidas y junto con ellas su propia libertad.

Transporte
Sin duda, uno de los puntos más frágiles de Cuba. Es que la posibilidades de movilizarse por tierra, mar o aire son muy acotadas. A pesar de solo haber tenido la oportunidad de hacerlo por vía terrestre, infiero a partir de comentarios que las dificultades se trasladan.

A pesar de que la población carece de recursos económicos, es llamativo el movimiento de personas por las carreteras nacionales. Los ciudadanos montan camiones de carga, adaptados precariamente para transportarlos, tractores rurales con traileres, carros con tracción a sangre, bicicletas e incluso se movilizan a pie.

Lo que más preocupa a un testigo ocasional, son los riesgos a los que están expuestos aquellos que transitan en estas condiciones. Podría considerarse una utopía hablar de seguros contra accidentes, cinturones de seguridad o el correcto funcionamiento de vehículos que superan los 60 años de antigüedad.

Seguridad
Cabe destacar que cuando uno camina por las calles de la Habana o de cualquier otra ciudad de Cuba, se puede respirar un clima de tranquilidad absoluta. Es decir, no deben existir muchos lugares en el mundo en que una persona ajena al lugar camine tranquilamente por calles afectadas de pobreza extrema y que la gente no se vea tentada de cometer un ilícito aunque sea por mera necesidad.

Sin embargo, después de dialogar con los habitantes y observar los movimientos de la ciudad se puede llegar a una sola conclusión y esta es que allí nada ocurre porque la población posee un extraño mix de respeto y miedo a la autoridad. ¿Pero acaso no es esto lo que condenamos quienes hemos sufrido una dictadura militar? ¿Es el miedo, o las represalias que rozan la ilegalidad la manera de controlar a la población?

Preguntas que abren un debate tal interminable, pero en Cuba jamás se menciona esto. Solo se habla de la educación y de los valores instituidos por la revolución. Como testigo directo puedo asegurarles que quienes se encargan de aplicar la ley hostigan permanente a los jóvenes, tan solo para verificar su identidad o para interrogarlos acerca de sus conversaciones o planes para ese momento.

“Vengo por la familia”
Un hombre joven de unos 30 años se acerco a quien les habla, en playa Santa Lucía, Holguín. Con las mejores intenciones se presento y enérgicamente explicó: “Yo soy ciudadano americano, y hace 18 años que me fui de cuba, solo tomé una balsa y por tres días navegue hasta llegar a La Florida”. Sorprendido, le pregunte acerca de su familia y todo lo que dejó atrás y Eduardo respondió: “Yo aquí solo vengo por mi familia, y en especial a visitar a mi madre” y concluyó: “Yo a este país le guardo mucho rencor, aquí no tienes posibilidades de progresar y tampoco te permiten salir a buscar nuevos horizontes”.

Como muchos de los cubanos, Eduardo, emigró de su patria por la falta de libertad y de oportunidades y ahora mes a mes envía dinero a su familia para poder brindarles una vida mejor. ¿Es acaso justo que solo aquellos que tengan parientes en el extranjero puedan vivir una mejor vida? ¿Es correcto que familias enteras queden separadas y no puedan visitar a sus afectos?

Finalmente, invito a que todos aquellos que tenemos la oportunidad de vivir en democracia que reflexionemos acerca de cuan importante es la libertad para las personas y que analicemos si en pos de una prometida igualdad estamos dispuestos a relegar un derecho fundamental. Ya sean gobiernos de facto de izquierda o de derecha, lo importante es que no podemos elegir. Y si no podemos elegir, no podemos desarrollarnos como seres humanos.

martes, 15 de julio de 2008

EE UU. El video del jóven Omar Khadr, durante el interrogatorio en Guantánamo


Por primera vez en la historia, salió a la luz la filmación de un interrogatorio en la Bahía de Guantánamo llevado a cabo en 2003. El pequeño fragmento entregado por los abogados del jóven Afgano, Omar Khadr, es parte de la evidencia presentada ante la justicia. De esta manera, el video, intentó mostrar los efectos que tienen tanto la detención como los interrogatorios prolongados en la cárcel de Guantánamo.

Cabe recordar que la prisión se ubica en la isla de Cuba, donde Estados Unidos estableció una base naval tras obtener el control de Cuba por parte de España al término de la Guerra hispano-estadounidense, siguiendo con la invasión de la Bahía de Guantánamo en 1898. El gobierno de Estados Unidos obtuvo una concesión perpetua que comenzó el 23 de febrero de 1903, otorgada por Tomás Estrada Palma, primer presidente de la República de Cuba.(Wikipedia, la enciclopedia libre)



La grabación muestra a un joven, capturado a los 15 años en Afganistan y retendido de manera extra-judicial por mas de cinco años, llorando de manera desconsolada con sus manos sobre su rostro mientras es interrogado por un oficial de inteligencia canadiense. En medio de la desesperación Omar exclamó: "Yo a usted no le importo", y leugo continuó repitiendo entre lágrimas "Matenme, matenme".

Tras la aparición de estas imágenes, la polémica en torno a los métodos utilizados en Guntánamo volvió a instaurarse. Hace unos años, la revista New York Times publicó extractos de un memorando interno de la administración de Bush, en el que se refiere a un informe del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). El informe indica varias actividades en las que, se dice, eran equivalentes a tortura: exposición de ruidos o música molesta, temperaturas extremas por tiempo prolongado o palizas.

A pesar de que en 2005 el Congreso de los Estados Unidos prohibió a los militares el uso de técnicas coercitivas en los interrogatorios de Guantánamo, la CIA aún cuenta con la autorización de la Casa Blanca para utilizar métodos alternativos y secretos en los interrogatorios.

La recurrente aparición de pruebas que evidencian las condiciones a las que son sometidos los prisioneros, provocarón que muchos sectores de la Opinión Pública exigan el cierre de todas aquellas prisiones clandestinas que posee EE UU.

martes, 8 de julio de 2008

Intervienen medios de comunicación ecuatorianos


La madrugada del martes 8 de julio, el gobierno ecuatoriano intervino dos canales de televisión, pertenecientes a dos ex banqueros prófugos de la justicia, por la quiebra de Filanbanco. Además una radio fue clausurada por el Estado este martes, en acciones que causaron la renuncia de un ministro y que, a juicio de opositores y gremios del sector, amordazan a la prensa.

Las instalaciones de Gamavisión y TC Televisión, dos de las estaciones de señal abierta más populares del país, fueron ocupadas por la policía por órdenes de Agencia de Garantía de Depósitos, AGD. Según informa el periódico El Mercurio de Ecuador, la AGD tomó la decisión dentro del proceso de embargo de 195 bienes de los hermanos William y Roberto Isaías.

Paralelamente, la Superintendencia de Telecomunicaciones cerró este martes a Radio Sucre en Guayaquil por supuestamente no cumplir con los requisitos para la renovación de su licencia.

Radio Sucre había sido muy criticada en las últimas horas por el presidente Correa por la decisión de la emisora de convocar a una marcha contra la inseguridad.
El órgano interventor designó administradores temporales para los canales, que continuaron emitiendo la señal aunque sus espacios informativos de la mañana no fueron transmitidos.

Resistencia al atropello
Por su parte, los trabajadores se aglomeraron en los pasillos y azoteas de los medios para exigir estabilidad laboral. En la fachada de Gamavisión pendían carteles con un "S.O.S. libertad de expresión" o con letreros en que se leía "Tenemos familia, queremos trabajo".

Para la autoridades ecuatorianas la incautación de bienes “no vulnera ningún derecho laboral ni paraliza ninguna de las empresas en cuestión y el Estado ecuatoriano les garantiza seguridad y estabilidad".

Sin embargo, según testimonios de personal en ambas estaciones, los trabajadores han dejado sus oficinas a la espera que se aclare la situación, dado que no confían en la palabra oficial. Estos últimos exigen saber si la nueva administración interventora los mantendrá en sus cargos.

El presidente Rafael Correa conoció la resolución de la AGD el lunes en una reunión con varias autoridades, al término de la cual el ministro de Economía, Fausto Ortiz, presentó su renuncia luego de oponerse y discutir acaloradamente con el mandatario por el procedimiento. Cabe destacar que hace pocos días el presidente Correa prometió que no intervendrían estas empresas.

Inminente Censura
Queda más que claro, que Rafael Correa es un aliado fundamental de Hugo Chávez en la región, como quedó demostrado en la postura adoptada frente a las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia (FARC).

El fantasma de la censura, empieza a sobrevolar a la administración ecuatoriana y
algunos representantes de los medios de comunicación ecuatorianos se animan a comparar lo ocurrido en la República Bolivariana de Venezuela en 2006 con Radio Caracas TV, cuando Chávez no renovó la licencia por ser un medio crítico con el Gobierno.

El presidente de Gamavisión, Álvaro Dassum, dijo a la prensa que su estación no pertenece al grupo Isaías y aseguró que "el Gobierno quiere callar a medios de comunicación que se han dedicado a decir la verdad".

El director de información de Gamavisión, Wilson Moposita, aseguró que la intervención "no tiene explicación lógica" y afirmó que es parte de lo que define como la actitud beligerante del presidente Correa con los medios.

“Correa ha tenido una actitud hostil contra los medios de comunicación. Dice que los medios manipulan. Ha sacado a periodistas de ruedas de prensa cuando cree que las preguntas que le hacen no están acordes con la verdad que él maneja", afirmó Moposita, quien negó que su canal tenga una línea editorial antigubernamental.

Moposita calificó la medida de atropello y aseguró que el proceso legal contra Filanbanco no ha concluido por lo que "no hay fallo judicial que avale ese atropello".

Por su parte, el subdirector del diario El Universo, Emilio Palacios, adhiriendo al reclamo opinó que la incautación "es una medida totalmente arbitraria" tomada por el gobierno para "amordazar a los medios que puedan dar cabida a voces críticas" en vísperas de la campaña electoral.

Malas relaciones
Los vínculos entre la prensa y el presidente Correa han sido tensos desde que este llegara al poder en enero de 2007.

El gobierno asegura que los medios son parte de lo que llama la oligarquía que controló al país en las últimas décadas y que por tanto se oponen a su proyecto político que el presidente define como socialista.

Correa afirma que los intereses empresariales marcan la pauta de la prensa que cuestiona la "vocación popular" y "nacionalista" de su gestión.